

Luego me hice una foto con una niña que no paraba de darme besos, jejeje.
A continuación, otro vuelo de casi cinco horas, ya en un Boing 737, nada que ver con el primer 747. Además, allí no tenía asiento asignado desde Barajas, y me veía en la bodega del avión, de polizón. Pero no, tuve asiento, el último, pero siento.
A continuación, otro vuelo de casi cinco horas, ya en un Boing 737, nada que ver con el primer 747. Además, allí no tenía asiento asignado desde Barajas, y me veía en la bodega del avión, de polizón. Pero no, tuve asiento, el último, pero siento.
Llegamos al hostel Musicology de Bogotá y, surprisses, surprisses. Pensábamos que era la decadencia, pues las guías hablaban de diseño.
Muchos detalles, aventuras y aventuras ya la primera noche. Ya os daré cuenta más tarde.
Y en la mañana, una rebaja en el checkout, pero los precios no eran tan baratos para un hostel.