Lo primero que hice al llegar de noche a Tallín fue acercarme al Ayuntamiento. Allí, detrás de una barra de las rejas a ras de suelo del quinto arco por la izquierda, una amiga que había estado un par de días antes, me dejó un mensaje con un par de recomendaciones sobre qué ver en la capital de Estonia. La nota nos aconsejaba que debíamos tomarnos una caña en el Hell Hunt y visitar el Monasterio Dominico. El Hell Hunt es el primer pub abierto en Estonia tras dejar de ser república soviética. Como en todo Tallín, la cerveza más cara está a euro y medio el medio litro. Hay varios ambientes agradables. Entrar al Monasterio Dominico es caro, pero puedes intentar negociar con las monjitas. Por cierto, que no te pierdas el estudio de pinturas que hay anexo. El tío es un borde de cuidado, pero las obras están muy chulas. A Tallín últimamente le comparan mucho con Praga. La capital de Estonia es un sitio con mucho encanto medieval. De hecho, decían que era la más occidental de todas las cidad...
Blog de viajes. Nuestra mascota, la marioneta Pumuky, recorre el mundo, y aquí nos cuenta sus travesías y da algunos consejos.