Canturias

-¡FIESTAAAAAA!
Una y otra vez repetía el grito un chaval, que conocí el otro día en Canturias. El tío sabe disfrutar de la vida. Os lo explico:
El Hotel Finca Canturias es un lugar especial, con un entorno natural espectacular, en el que es fácil desconectar de los problemas del día a día. Está situado en el municipio de Belvís de la Jara, entre las localidades de Alcaudete de la Jara y Calera y Chozas, en el kilómetro 12 de la carretera comarcal CM-4160. Desde Talavera de la Reina, por la N-502, se tarda en llegar unos quince minutos (a 20 kilómetros), mientras que, desplazándonos desde Toledo, podemos usar la Nacional V y llegar en algo menos de hora y media (a 110 kilómetros.).
Que conste que yo acudí allí en busca del espectacular enclave natural, (en el que se aprovecha el ensanche de las aguas del río Tajo, su afluente el Gévalo y del pantano de Azután; para disfrutar del silencio y tranquilidad que no tenemos en las grandes ciudades. El recorrido para llegar es precioso, llamando la atención el paso por la Vía Verde de la Jara o la zona arqueológica llamada ‘Ciudad de Vascos’. A pesar de la correcta señalización, a veces da la impresión de que nos hemos perdido, menos mal que papi Luismi conocía bien la zona.
El Hotel utiliza la estética de las casas rurales típicas pero con unas dimensiones considerables. El recibidor ya nos da una idea de qué nos vamos a encontrar en el resto de las estancias. Está decorado con herramientas rústicas, útiles de labranza y similares, abundando la piedra y la madera como material. Tiene cuatro estrellas y posee doce habitaciones. Yo me hospedé en la ‘suite presidencial’, la más lujosa, que dispone de chimenea, cama de agua, hidromasaje, jacuzzi, incluso patio y terraza privados. Es la habitación elegida por famosos y gente pudiente que se acerca por aquí. Pero yo tampoco desdeñaría las ocho dobles y tres “’suite-junior’.
Pues yo estaba disfrutando de la cafetería, también con chimenea, y de las diversas salas de estar con todas las comodidades para pasar un rato agradable, cuando conocí a mi juerguista amigo.
Fue él el que me convenció de que lo más impresionante son las vistas. Sobre todo, me encanta la terraza principal situada al lado del hall, que nos ofrece un excelente observatorio del bello paisaje de la zona, encabezado por el Tajo y el Gévalo.
En Canturias tuve tiempo de disfrutar de una piscina rodeada de un espacio ajardinado, con el río justo detrás. Cuando uno se baña, o flota, como en mi caso, da la sensación de estar metido en esta histórica corriente, y no dentro de los cuatro muros.
Pero la Finca no es solo el Hotel, ya que consta de más de cuatrocientas hectáreas en las que se puede disfrutar de múltiples actividades. Yo intenté subir a la bicicleta de montaña, pero como no tenían cesta para ir a lo ET, no me dejaron. Sí hicieron mis cortas patitas algo de senderismo. Jugué al paintball y al pádel. Los mayores participaron en ojeos para caza menor y pesca. Mientras tanto, yo intenté hacer carreras con mi amigo el de la fiesta de vehículos 4x4, como quads y boggies (y si no, nos enfadamos, jejeje) en un circuito cerrado homologado de carreras para rallyes. Lástima que ya no se puedan realizar actividades en el río como surf y motos acuáticas, o tiro con arco, pero aun así hay entretenimientos suficientes para no aburrirse.
También existe otra zona dedicada a los caballos, donde pueden montar tanto adultos como niños, pudiendo elegir entre una variedad de preciosos ejemplares. Yo propuse que llevaran caballitos de mar, para que también pudiéramos montar las marionetas.
Como podéis suponer, el coste de la estancia en semejante paraíso no está al alcance de todos, siendo bastante alto, pero se pueden aprovechar las ofertas de algunos fines de semana y puentes, eligiendo paquetes de actividades más habitación que suelen salir bastante económicos. También se celebran muchas bodas en la carpa existente al lado del restaurante. Quizá en unos años, si encuentro una duende de buena madera como yo, ¿quién sabe?

Por cierto, una última recomendación: el restaurante de Canturias tiene unas cristaleras con vistas al jardín y al río que hacen de cada comida un momento especial. Se pueden degustar platos típicos de la tierra, destacando la caza, el ciervo, el jabalí, suculentos corderos, cochinillos y estupendo pescado y marisco fresco traído en servicio directo desde Galicia.


Más información: http://www.canturias.com/ y http://www.hotelcanturias.tv/
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