África en Rosa I: El lago Rosa


A veces alguna de mis titas tiene ideas peculiares y cogen la maleta y se van de vacaciones a Senegal, y me diréis, ¿qué tipo de personajes quieren visitar Senegal?. Pues las titas Marta y Miriam, y desde que estuvimos, a otros muchos se les han puesto los dientes largos y han pensado en ir también. Mis pequeños bracitos sufrieron unos cuantos pinchazos para prevenir cualquier tipo de infección (sobre todo teniendo en cuenta que en cuanto me descuido, mi oreja se resiente). Senegal es un país increíble, cuyos habitantes son maestros artesanos de, entre otros materiales, la madera. Ése fue el motivo de que me volviese popular en mi estancia allí.
El lago Retba fue nuestra primera parada. Ése es su verdadero nombre, pero hoy en día es conocido como Lago Rosa. La verdad es que es un buen lugar para finalizar el Paris- Dakar, aunque yo solo encontré algún auto similar al de la foto. Si os estáis preguntando de donde viene el nombre del lago… pues sí, se debe a que, entorno al medio día, las aguas se vuelven completamente rosas ( como la pantera, jeje). El lago tiene una alta concentración de azufre y sal (de hecho la concentración de sal es mayor que la del Mar Muerto) lo que provoca que, cuando inciden sobre él los rayos del sol, cambia de color. Por cada dos litros de agua se puede sacar un kilo de sal, así que también acertaréis si estáis pensando que quizá flotas en el agua.
Es todo un espectáculo para los viajeros como yo observar cómo extraen la sal del lago: los trabajadores cubren su piel con una manteca que se extrae de algunos árboles y así se protegen de la sal. Usan pequeñas barcas para sacarla y luego la descargan a las orillas del lago,para que se seque, formando pequeñas cordilleras de sal alrededor de las aguas. El comercio de la sal es la principal fuente de ingresos de muchas familias senegalesas. Os cuento más de aquellas tierras en breve...


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