Nuestras pesquisas nos llevaron al siguiente pueblo, a Orgaz. Sí, Orgaz, El de aquel señor, que no conde, que inmortalizara en su muerte el Greco. El señor dejó una buena renta al fallecer a la parroquia de Santo Tomé, esta en agradecimiento encargó un cuadro a un griego que pasaba por allí... y el resto ya lo sabéis todos.
Ummm, ¿no sería aquel fantasma el que había secuestrado a nuestra amiga?


En realidad, dar un paseo por Orgaz es toda una gozada, con sus caserones, sus blasones y sus patios. Algunas casas conservan restos visigodos, también de Arisgotas, como la iglesia cementerio de Almonacid. A mí personalmente me encantaros los juzgados. ¿Y qué decimos de su muralla? O lo que queda de ella, y sus dos puertas.
También me llamó la atención el puente de los cinco ojos. Dice la tradición que lo mandó construir Carlos III, después de no conseguir cruzar el arroyo. A mí me encanta. Además, esconde un secreto: en el puente hay escondido un caché. ¿Os acordáis de cuando hablamos del geocaching en Cuenca? Decir que yo nunca he visto agua en el arroyo.

La historia del castillo de Orgaz irá siempre unida a la familia Llopis, y a Gemma, su última propietaria, que se lo cedió al pueblo, y que falleció en 2011, su última propietaria.
Este castillo construido en el s.XIV-XV. Fue palacio fortificado de los condes de Orgaz, y llegó en ruinas al siglo XX. Pero el padre lo compró e hizo una curiosa restauración en los años 70.
Dado que ahora es municipal, a nosotros nos lo enseñó una chica muy amable que trabajaba para el Ayuntamiento. Entramos a un precioso patio, vimos un coche de época y un sinfín de habitaciones con muebles antiguos y un gusto un tanto peculiar. A Óscar Luis le encantó el 'trono' que había arriba del todo, él sabe lo que es. Y a mí me volvieron loco las vistas que hay de todo el pueblo desde las almenas. Fue una visita muy interesante, en la que nos creímos nobles medievales. Y miramos, curiosos, en todos lados, en busca de doña Jimena, que yo tenía la corazonada de que estaba muy cerca.
Este castillo construido en el s.XIV-XV. Fue palacio fortificado de los condes de Orgaz, y llegó en ruinas al siglo XX. Pero el padre lo compró e hizo una curiosa restauración en los años 70.
Dado que ahora es municipal, a nosotros nos lo enseñó una chica muy amable que trabajaba para el Ayuntamiento. Entramos a un precioso patio, vimos un coche de época y un sinfín de habitaciones con muebles antiguos y un gusto un tanto peculiar. A Óscar Luis le encantó el 'trono' que había arriba del todo, él sabe lo que es. Y a mí me volvieron loco las vistas que hay de todo el pueblo desde las almenas. Fue una visita muy interesante, en la que nos creímos nobles medievales. Y miramos, curiosos, en todos lados, en busca de doña Jimena, que yo tenía la corazonada de que estaba muy cerca.
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Detrás, el 'trono', jejeje, del castillo |

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Un minúsculo fantasma |
Pero me lo explicaron. Orgaz celebra anualmente las 'Fiestas de la Primavera', que tienen como protagonista a doña Jimena, en memoria de la que fuera mujer de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Resulta que se desconoce dónde nació doña Jimena, y en Orgaz 'se lo han pedido'. Naturalmente, por situación geográfica e histórica, sería muy difícil. Pero a falta de pruebas, ¿quién dice que es mentira? En el patio del castillo hay una placa que dice que Jimena jugó allí de niña, y algunos textos históricos dan por cierto que es de allí, y que el Cid fue nada menos que alcaide de Orgaz.


Menos mal que mis tres princesas, Sofía, Alejandra y Cris, me rescataron, y me llevaron rápidamente a jugar con ellas. Un besazo a las tres.