La forja del héroe IV: Lucca

Llevo unos días en el Cabo de Gata, y aprovecho un instante de relax para recordar mi estancia en Lucca, mientras preparo un resumen de todo lo que vi en Senegal.
Lucca es un precioso lugar de la Toscana italiana, a escasos kilómetros de Pissa. Para mí, una verdadera desconocida que me sorprendió muy gratamente. No me hice aquel día muchas fotos, porque todavía no habían descubierto en mí ese espíritu viajero que me caracteriza.
Me encantó, para empezar, esa enorme muralla rojiza entre jardines que rodea la Lucca histórica, repleta ciclistas de paseo, como toda la ciudad. Sus iglesias románicas son magníficas, al igual que sus palacios renacentistas. Pero Lucca tiene un nosequé especial, un espíritu propio, quizás atemporal y desde luego ajeno a esa Italia sucia, llena de turistas y un tanto estresante que rodea la ciudad.
La plaza del lugar llama la atención. Se trata de un antiguo anfieatro ovalado, que con los siglos ha ido sustituyendo las gradas por viviendas.
Y para terminar, unos consejos. El albergue juvenil de la ciudad, un antiguo hotel, es uno de los mejores que he visitado. Lo malo es que separan a chicos y chicas.
Y el segundo: alquila una bici por algún tiempo y visita la ciudad a pedales, cual autoctono. Merece la pena.
Así que ya sabes, el día perfecto puede ser Pissa por la mañana y Lucca por la tarde.


Y sí, probé una cerveza en Lucca, en la plaza-anfiteatro, por la noche, la Peroni.
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