Ruta Toledana II - Melque

Jordy, Pumuky y Trompi partieron raudos y veloces a lomos del corcel blanco allá donde los que primero rezaron a Cristo, después defendían a Alá y como nunca, al ser reconquistada dieron paso a otros animales de cuatro patas, las ovejas. Santa María de Melque no quedaba lejos y creían que había sido el lugar en el que aquel malvado padre había llevado a su hija con tal de permitir sus amores.
Comunero: nadie me apartará de ti, princesa.
Tardaron lo que les pareció horas infinitas. Cada segundo era importante pero consiguieron llegar con el sol en lo alto a la antigua parroquia. Buscaron, rebuscaron, movieron hasta las tumbas del fundador. Y al final, entre el fango de las porquerizas, algo parecía brillar.
Comunero: como todo lo que ella toca, hasta sus muestras de amor brillan en la oscuridad.
Trompi el escudero: es una nueva nota mi amigo.
Jordi: Grrrrrrr, debe estar sufriendo mucho, tan Grrrrrrrrrrrrr, dulce como es Grrrrrrrrrrr ella, la princesa. Grrrrrrrrrrrrrrr. Hay que darse prisa.
Juntos, tres cabezas pensantes, pensaron la manera de descubrir la nueva pista, el nuevo lugar. Una afrenta.. que querría decir.. ellos, los amantes, en realidad no era pecado amarse, era pecado ser tan despiadado de no permitirles unirse en sagrado matrimonio… era… ¿qué era eso?
Algo acompañaba la nota. Restos humanos. Restos de cerámica. Restos de una civilización enterrada y olvidada en el tiempo. Ocultos para el futuro, en la mente de los que saben recordar. Allí había que acudir a resolver la afrenta. Al camposanto de los enfermos. A Verague.

Decía la nota:

'Algunos olvidan mi señor lo que es dejar en paz a los muertos y otros dejan a los vivos en paz para que mueran en el olvido. Alguien cometió una afrenta. Sacó de un camposanto en un cruce de caminos, de un pueblo enfermo junto a un manantial este pedazo de historia:

Devolvedla, mi señor, y mirad el al infinito'.




Ya que estuvimos allí, os cuento que la iglesia de Santa María de Melque es lo que queda en pie de un amplio conjunto monástico construido en los siglos VII-VIII. Se trata del templo de la Alta Edad Media mejor conservado de la península.
De hecho, por sus características constructivas y estado de conservación, es un edificio único en el panorama de la arquitectura de estos años en Europa occidental. Su aparejo y su técnica constructiva son una clara herencia de la tradición arquitectónica tardorromana. Sin embargo su planta y algunos de los escasos elementos decorativos que aún se conserva, hay que vincularlos con algunos ejemplos conocidos en el mundo oriental, en concreto con las primera s expresiones que conocemos del cristianismo en lugares como Siria o Jordania.
En la actualidad la iglesia de planta cruciforme conserva íntegras sus distintas naves, una de las capillas laterales y, parcialmente otra de estas capillas y una sala dotada de diferentes arcos de herradura, muy pronunciados, de uso aún desconocido. Destacan los restos de decoraciones en estuco que se conservan en algunos de los arcos del crucero y la existencia de un nicho. Posiblemente, allí se enterró el personaje responsable de la fundación del templo y el monasterio del que formaba parte.
En su día, el templo estaba en el centro de un gran patio formado por las distintas dependencias de otro edificio monumental dotado de diferentes naves y dos alturas, que sirvió para albergar las distintas dependencias de uno de los pocos monasterios visigótico-mozárabes que conocemos.
Durante la dominación islámica, sobrevivió allí un monasterio mozárabe. Después se convirtió en el centro de un pequeño poblado que aprovechó la iglesia para edificar sobre ella un pequeño castillo. La huella de esta fortificación árabe es la torre que aún cubre la cúpula de la iglesia. Con la conquista de Toledo por Alfonso VI, Melque recuperó su antigua función litúrgico, sin perder su función militar.
La pequeña población, se mantuvo a lo largo del tiempo. La desamortización propició un olvido de Melque, que incluso sirvió de cuadra, hasta la llega da de los estudiosos a principios del siglo XX. Hoy la ha restaurado la Diputación Provincial.

Nos acercamos a la princesa...
Pero seguro que todavía tenemos que correr alguna aventura más...
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