Jerusalem

De Nacido para viajar

Otra duda más: eso de que haya tres dioses únicos... ¿tiene que ver con la trinidad? Será que sólo soy una marioneta que no llega a los dos años, pero no me entero yo del tema ese de la religión. Creo que si fuera persona, igual era atea -tiita Marta la rubia me quiere convencer para que también sea republicano, pero como no sé lo que es eso, he decidido esperarme a ser mayor y enterder esas cosas-.
En fin, que mi viaje por Israel acabó en Jerusalem, una ciudad que dicen que es tres veces santa, y por la que se dan tortas muchos hombres santos inspirados por la bondad divina. Y para golpes, jejeje, los que se daban mis amigos de los tirabuzones contra un muro -eso sí, chicas por un lado, chicos por otro, y marionetas no sé por donde-. Tiito Rome apenas me sacó del bolso allí, porque yo me reía mucho, y decían que era una falta de respeto.
El Muro de las Lamentaciones es lo que resta del segundo templo de Jerusalén. Y si es sagrado para los judíos, no menos lo es la Iglesia del Santo Sepulcro para los cristianos o la mezquita de Al Aksa para los árabes, puesto que desde estos lugares, al parecer, subieron dos dioses al cielo -si es que quién les manda bajar-. Yo intenté saltar, pero mis cortas patitas no sirvieron de nada.
Tampoco me dejó tiito Rome mucho tiempo para disfrutar de las piscina de Bethesda -que tiene 2700 años-. El problema es que no tienen agua, y sí una caída de veinte metros. Yo me asumé a la barandilla, porque soy muy valiente, pero mi tiito estaba histérico.
De una muy rápida visita por Jerusalem me quedo con las vistas de la ciudad, tan parecidas a las de Toledo desde el Valle. ¿No os llama la atención la cúpula dorada de la Gran Mezquita? Asombroso, realmente. Mis amigos me habían recomendado ir al Pub El Calvario, pero tiito Rome no me dejó verlo porque no teníamos tiempo, y además me dijo que era un lugar muuy caro, donde te clavan.

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