Go West IV: Cascais

Cascais es una bonita ciudad costera a unos veinte kilómetros de Lisboa. Existen dos formas de llegar hasta ella: por la autopista de peaje rápida o por la carretera sinuosa que recorre la cosa, huyendo del Mar de la Paja para adentrarse en el Oceano Atlántico. Evidentemente, a mí me gustó la segunda.

Cascais es tranquilidad y playa. Tiene varias calas preciosas y playas extensas de arena dorada; todo un paraíso de sol, arena y mar. También es un buen sitio para practicar windsurf, y su puerto tiene capacidad para quinientas embarcaciones.
Para comer, os recomiendo por la atención, el precio y los postres el bar O Galeâo En Cascais hay marcha incluso en invierno. A mí particularmente me gustaron sus baretos irlandeses (vale, soy un poco friky, lo reconozco). También me encantó pasear de noche de cala en cala, visitar su puerto y hasta la fortaleza defensiva que por allí existe.
Es a última hora cuando también visité la Boca del Infierno, especie de arco por el que cruza el mar. Era espectacular ver la violencia del agua a esas horas. También me llamaron la atención los pescadores, que allí estaban pacientemente.
Lo que fue una sorpresa agradable fue el mercadillo de antigüedades que encontré en la plaza del Visconde da Luz. Ya sabes, moneditas, llaves, libros y bisutería...




Cerveza del Día:
Super Bock

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